¿Merece la pena visitar Niza? La respuesta en 8 razones

¡Claro que merece la pena visitar Niza! Durante nuestra ruta en coche por la Costa Azul, una parada imprescindible fue esta ciudad. Niza es mediterránea, vibrante y con muchas sorpresas que vale la pena descubrir. Tanto si estáis en una ruta por el sur de Francia como si planeáis una escapada de pocos días, os contamos nuestra experiencia en Niza para ayudaros a organizar un viaje fantástico. Veréis como merece la pena visitar Niza.

Sillas características del paseo de los ingleses de Niza

Uno de los lugares más icónicos de Niza y, sin duda, el paseo marítimo más famoso de la Costa Azul. Sus 8 kilómetros bordean toda la bahía con un ambiente animado, perfecto para caminar, patinar o simplemente sentarse a admirar el mar. Su nombre tiene un origen curioso: fue un pastor anglicano, Lewis Way, quien en el siglo XIX recomendó a los británicos viajar a Niza por su clima agradable. Por entonces, pasear junto al mar era cosa de excéntricos… y así lo bautizaron: el paseo de los ingleses.

Hoy es uno de los rincones con más encanto de la ciudad, con sus emblemáticas sillas azules mirando al mar, pérgolas blancas, palacetes modernistas y hoteles de estilo art déco, como el famoso Hotel Negresco o el Palacio del Mediterráneo

A nosotros nos llamó mucho la atención la orilla del mar. La playa es de piedras, y el mar las va amontonando formando una especie de pequeño acantilado de cantos rodados que dificulta bastante salir del agua. Por eso, cada pocos metros hay unas cuerdas gruesas que ayudan a los bañistas a salir sin resbalar. Muy diferente a las playas de nuestro querido Vinaròs.

En agosto, a las horas centrales del día, hacía mucho calor. Al atardecer se animaba mucho más y, con esa luz dorada, disfrutamos muchísimo del paseo. ¡Imprescindible!

En el paseo de los ingleses de Niza encontramos una escultura que homenajea a sus propias sillas.

Perderse por el casco antiguo de Niza es como viajar en el tiempo. Este laberinto de callejuelas estrechas, fachadas en tonos ocres y mercados bulliciosos conserva todo el encanto mediterráneo con un toque italiano que recuerda que, hasta 1860, Niza pertenecía al Reino de Piamonte-Cerdeña.

Es una zona viva y colorida, repleta de pequeñas tiendas artesanas, heladerías, cafés con terraza y restaurantes con olor a socca, la típica torta de harina de garbanzo. El ambiente cambia a lo largo del día: por la mañana hay mercado en el Cours Saleya, ideal para pasear entre flores, frutas y productos locales; por la noche, las plazas se llenan de gente cenando al aire libre y el ambiente se vuelve más animado.

Nosotros lo recorrimos sin rumbo fijo, descubriendo rincones con encanto, balcones llenos de flores y alguna que otra sorpresa. Las fotografías en las callejuelas son fantásticas. Aquí encontramos la basílica de Santa Reparata. Es una zona perfecta para dejarse llevar, curiosear y saborear Niza con calma. Vieux Nice es el alma de la ciudad y una parada imprescindible en cualquier visita.

Desde la colina del castillo se obtienen unas vistas fantásticas de la ciudad, del Paseo de los ingleses y del Mediterráneo.

Aunque ya no queda castillo, la Colline du Château ofrece las mejores vistas panorámicas de Niza. Desde lo alto se domina toda la Bahía de los Ángeles, el Paseo de los Ingleses y los tejados rojizos del casco antiguo. La subida merece la pena solo por esa imagen (¡ideal para una buena foto de recuerdo!).

Se puede subir a pie por las escaleras desde el final del casco antiguo, o usar el ascensor gratuito que hay junto al Hotel Suisse (aunque suele haber algo de cola). Una vez arriba, además de los miradores, encontrarás zonas ajardinadas, una cascada artificial, ruinas arqueológicas y un parque infantil. Es un lugar ideal para hacer una pausa, tomar aire fresco y alejarse del bullicio del centro durante un rato. Un oasis verde en medio de la ciudad.

Nosotros subimos por las escaleras. Poco a poco con calma y disfrutando de todos los rincones. Sin duda lo volveríamos a hacer. Como anécdota os explicamos que arriba del castillo hay unos baños públicos que valen 1€. Merece la pena pagar. Están super limpios y además tenían aire acondicionado. Aprovechamos unos minutos para refrescarnos. La brisa, el ambiente tranquilo y las vistas nos convencieron de que merece la pena visitar Niza. Una parada imprescindible para desconectar… y para sacar las mejores fotos del viaje.

Restos arqueológicos ubicados en lo alto de la Colina del Castillo de Niza.
En el puerto de Niza, encontramos coloridas barcas de pesca tradicionales. Al fondo lujosas embarcaciones de recreo.

A solo unos pasos del casco antiguo, el Puerto de Niza es una zona con mucho encanto que combina la tradición marinera con un aire sofisticado. Fue tallado en la roca durante el siglo XVIII. También conocido como Port Lympia, sigue siendo un puerto en pleno funcionamiento, donde conviven barcos pesqueros, yates de lujo y embarcaciones turísticas. 

Nos gustó mucho pasear por la zona y admirar los contrastes: por un lado, las barcas de colores que recuerdan a los orígenes pesqueros de la ciudad; por otro, los grandes yates que muestran el lado más exclusivo de la Riviera Francesa. Las fachadas coloridas de los edificios, muy en la línea del estilo nicense, le dan al puerto un aire pintoresco que invita a hacer fotos en cada rincón.

Recomendamos tomar las fotografías desde el lado del Quai des Deux Emmanuels, donde amarran las tradicionales embarcaciones de colores frente a una zona con vibrantes terrazas. Al fondo, se ven los yates de lujo y el verde de los árboles de la colina del Castillo.

Selfie cerca del puerto de Niza con una escultura de un Fiat 600 de fondo.

Desde el puerto, andando por la parte posterior de la colina del Castillo, llegamos a la Plaza Garibaldi. Esta plaza rinde homenaje al militar y político italiano Giuseppe Garibaldi, nacido en Niza en 1807, cuando la ciudad aún pertenecía a Italia. Es un punto de encuentro muy animado para locales y turistas, con mercados artesanales, cafeterías y tiendas con mucho encanto.

Justo al lado se encuentra la Promenade du Paillon, un moderno parque urbano que cubre el cauce del río Paillon. Es un paseo verde, ideal para descansar, con abundante vegetación, zonas infantiles y la famosa fuente espejo, donde en los días de verano los niños se refrescan como si fuera una piscina de poca profundidad.

Este paseo termina en la impresionante Plaza Masséna, construida en 1979 tras la cobertura del río y la demolición del antiguo Casino Masséna. Su suelo ajedrezado, con formas geométricas irregulares, crea un contraste muy curioso con los edificios de colores ocres y arcos clásicos que la rodean.

Sin duda, este recorrido merece la pena. Durante el paseo podrás admirar el pasado arquitectónico de Niza junto a su lado más moderno y urbano. Porque en Niza, no todo gira en torno al Mediterráneo: también hay plazas, parques y mucha vida local que descubrir.

En el paseo du Paillon encontramos la fuente espejo. En días calurosos, lo más pequeños la aprovechan para refrescarse.
La avenida Jean Médecin recorre el Coeur de Nice. Tranvía y muchas tiendas.

¿Qué os parece? ¿Merece la pena visitar Niza? Pues todavía hay mucho más. Desde la Plaza Masséna seguimos caminando por la avenida Jean Médecin, una de las principales arterias de la ciudad. Es una amplia avenida semipeatonal (ojo, por el centro circula el tranvía) repleta de tiendas de marcas conocidas. Es una buena opción para las horas centrales del día, ya que muchas tiendas tienen aire acondicionado y permiten refugiarse del calor.

En esta avenida también se encuentra la Basílica de la Asunción, construida en 1864 en estilo neogótico. Su fachada y torres gemelas destacan entre los edificios más modernos del entorno.

Un poco más adelante nos encontramos con un edificio muy llamativo: una estructura acristalada en tonos oscuros y con una forma difícil de describir. En su interior alberga más tiendas y el hotel DoubleTree by Hilton. Su diseño genera opiniones encontradas: hay quien lo considera moderno e innovador, y quien no entiende cómo encaja con el estilo de la ciudad.

Junto a este edificio se encuentra la estación de tren de Niza (Gare Nice-Ville). Es un edificio amplio y sobrio, con cierto aire clásico, aunque su arquitectura no destaca especialmente. Aun así, es un punto estratégico para quienes llegan o se van de la ciudad.

Este edificio acristalado con sus formas poco convencionales destaca en la ciudad de Niza

Muy cerca de la estación de tren encontramos uno de los barrios más elegantes y con historia de Niza: Cimiez. Este barrio se extiende sobre una de las colinas que rodean la ciudad y ofrece una combinación única de patrimonio histórico, jardines y arquitectura residencial.

Aquí se encuentran varios puntos de interés importantes como el Antiguo Monasterio de Cimiez y sus espectaculares jardines, que ofrecen vistas muy agradables de la ciudad. También destacan las ruinas romanas del antiguo asentamiento de Cemenelum, con restos delas termas romanas y un pequeño anfiteatro conocido como Las arenas.

El barrio de Cimiez está lleno de contrastes: calles empinadas que suponen un reto para los más aventureros, sobrios edificios residenciales, zonas ajardinadas con pinos mediterráneos, y rincones cargados de historia. Si las cuestas se os resisten, os recomendamos utilizar el transporte público. Las distancias no son muy grandes, pero hay algunas pendientes que pueden agotar.

Aunque Niza es famosa por su clima mediterráneo, sus playas y su ambiente relajado, también es una ciudad con una oferta cultural muy interesante. Si vais a pasar varios días en la ciudad y os apetece escapar del sol o simplemente disfrutar del arte, aquí van algunos museos que merecen mucho la pena:

  • Museo Matisse: Situado en Cimiez, en una villa de color rojo intenso rodeada de olivos. Henri Matisse vivió muchos años en Niza y aquí podemos ver una gran colección de sus obras, tanto pinturas como esculturas y objetos personales.

  • Museo Nacional Marc Chagall: También en Cimiez, este museo alberga una maravillosa colección de obras del pintor bielorruso, especialmente aquellas inspiradas en temas bíblicos. Es un museo íntimo, muy emocional, y uno de nuestros favoritos.

  • Museo de Arte Moderno y Contemporáneo (MAMAC): En pleno centro de la ciudad, el edificio llama la atención por su arquitectura moderna y sus pasarelas exteriores. Dentro encontramos obras de artistas como Yves Klein, Andy Warhol o Niki de Saint Phalle. La terraza del museo tiene una de las mejores vistas sobre Niza.

  • Museo de Bellas Artes de Niza: Menos conocido que los anteriores, pero muy interesante. Está ubicado en una antigua mansión y su colección recorre desde el siglo XVI hasta artistas del siglo XX.

Niza es mucho más que sol y playa. Su compromiso con la cultura se nota en estos museos y en muchas galerías más pequeñas que podéis ir descubriendo por la ciudad. Si os gusta el arte, seguro que alguno de estos museos os enamora. Ahora ya habéis visto porqué merece la pena visitar Niza. Pero tiene más rincones por ver y descubrir.

Foto en la plaza Mássena de Niza

Niza es una ciudad que se adapta muy bien al tiempo disponible. Con solo un día puedes recorrer los puntos más emblemáticos como el Paseo de los Ingleses, el casco antiguo, la colina del castillo y la plaza Masséna. Ideal si estás haciendo una ruta por la Costa Azul en coche y quieres hacer una parada para conocer lo más destacado. Sin embargo, si tu destino principal es Niza, lo más recomendable es dedicarle al menos dos o tres días. Así podrás descubrir sus museos, pasear con calma por sus barrios, disfrutar de la gastronomía y relajarte en sus playas. Si dispones de más días, puedes aprovechar para hacer alguna excursión cercana, como visitar Èze, Villefranche-sur-Mer o incluso Mónaco. Niza puede ser tanto una escapada exprés como una base perfecta para explorar la Riviera Francesa.

Selfie con le Promenade d'Anglais al fondo

Aunque Niza es una ciudad fácil de visitar, siempre viene bien tener a mano algunos consejos prácticos para organizar mejor el viaje y evitar sorpresas.

Niza cuenta con un aeropuerto internacional muy bien comunicado, el Aeropuerto de Niza-Costa Azul, al que llegan vuelos desde muchas ciudades españolas y europeas. Desde el aeropuerto puedes llegar al centro en tranvía (línea 2) en apenas 20 minutos, lo que resulta muy cómodo.

Si estás haciendo una ruta por carretera, Niza está perfectamente conectada por autopista con otras ciudades de la Costa Azul y a solo 500 km de la frontera con España. Recorrer diferentes zonas de Francia en coche, es fantástico. También puedes llegar en tren, ya que la estación de Niza Ville tiene conexiones frecuentes con ciudades francesas, italianas incluso desde Barcelona. 

Foto de las letras I love Nice. Por finalizar el Tour de Francia 2024 en la ciudad.

Aparcar en Niza puede ser complicado, sobre todo en temporada alta. Hay varias zonas de aparcamiento de pago en el centro y parkings subterráneos. Recomendamos no dar vueltas ni improvisar. Nosotros aparcamos en el Parking Sulzer, en pleno Paseo de los Ingleses y al lado del casco histórico. Es un aparcamiento amplio, con muchas plazas y seguro.

Por ejemplo, 6 horas cuestan 15,50 €, 12 horas 21,20 € y 24 horas 32,20 €. Puede parecer caro, pero sin duda la seguridad de tu coche merece eso y más. Además, con esta ubicación, puedes dejar alguna mochila en el coche y, si quieres ir a la playa o cambia el tiempo, puedes volver a recoger tus cosas en cualquier momento. No tendrás que cargar con todo durante el día.

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Niza ofrece alojamientos para todos los gustos y bolsillos. Si buscas comodidad y estar cerca de todo, lo ideal es alojarse en el centro histórico (Vieux Nice) o en los alrededores de la Plaza Masséna. Si prefieres algo más tranquilo y con vistas al mar, puedes buscar por la zona del Puerto de Niza o la Promenade des Anglais. En nuestro caso, al ir en ruta con coche, optamos por un alojamiento en Vence, una localidad algo más alejada, que nos sirvió como base de operaciones para visitar toda la zona. Los precios de los alojamientos bajan muchísimo al alejarse de lo más turístico. Todo depende del tipo de viaje y tu presupuesto, pero en Niza y alrededores hay muchas opciones disponibles.

Merece la pena visitar Niza. Es una ciudad que encanta a todo el mundo.

Sin duda, Niza es una ciudad que merece ser descubierta. Tiene mar y montaña, historia y modernidad, arte y relax. Ya sea como parada en una ruta por la Costa Azul o como destino principal de un viaje, esta ciudad te sorprenderá con sus paisajes, su luz mediterránea, su ambiente elegante y su energía vibrante.

En un solo día puedes disfrutar de sus lugares más emblemáticos, pero si tienes más tiempo, Niza se deja explorar con calma: museos, jardines, callejuelas con encanto y atardeceres frente al mar. Además, su ubicación es ideal para hacer escapadas a pueblos cercanos como Èze, Villefranche-sur-Mer o Mónaco.

Nosotros lo tuvimos claro: Niza fue una parada imprescindible en nuestra ruta, y repetiríamos sin dudarlo. Si buscas una mezcla de cultura, relax, buen clima y esencia mediterránea, Niza te va a encantar. Necesitamos Viajar.

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